Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

No eramos perfectos, fuimos inertes.

Aquella fría y húmeda noche de enero iniciaba con unos mares profundos posándose sobre mi cuerpo. Mientras mis ojos, eran los míos esta vez, te huían a ratos. Éramos incapaces de sostener la verdad que teníamos delante de nosotros. Tu mirada me buscaba tanto que acabó descubriendo marcas en mi piel que antes no habías podido ver. No sabremos si fue por el exceso de ropa que siempre había cubierto nuestros cuerpos desde que nos conocimos, o porque ese día nos dimos permiso para vernos, mutuamente. Podía notar la presión que ejercían los nervios sobre tu estómago e incluso percibir lo que le costaba a tu pecho mantener a raya el galopante corazón que trataba de salir en busca del mío. Yo estaba nerviosa. Lo estábamos. Y no sabías dónde meter tantas ganas de mandarlo todo a la mierda, y por suerte yo tampoco supe cómo hacerlo. La mujer que tenías enfrente, a la que no podías sostenerle la mirada por miedo a perder la cabeza, era la misma que hacía una semana te estaba confesando que querí...

Entradas más recientes

Con las manos llenas

¿Ardida o herida?

Versos a oscuras

Una calada de tí.

Oda a la envidia.

La calma que se elige.

Amigos a distancia.

Ser en la fugacidad

BIENVENIDA!!!